Soy Teresa López , psicóloga sanitaria, colegiada número M-28553 por el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid.
Soy psicóloga porque es mi forma de estar en el mundo; es una esencia que me atraviesa en el resto de áreas de la vida. Y también soy hija, nieta, amiga, pareja, escaladora… -o lo volveré a ser cuando sea un poco menos madre-.
♥ Soy madre, ahora mucho de lo que soy es eso. ♥
Cualquier psicóloga te puede decir lo interesante que es la mente humana, lo interesante que es ver el crecimiento y el autoconocimiento de las personas o la vocación que las psicólogas sentimos a ayudar a aliviar el sufrimiento ajeno. No soy distinta en eso: siento una profunda empatía y respeto por las personas con las que trabajo. Y eso es lo mínimo que creo que las psicólogas tenemos la obligación de ofrecer: un vínculo sano desde el que puedas explorar, sin imposiciones, para desarrollarte hacia donde quieres crecer.
Para mí, psicóloga y paciente somos un equipo y por eso es tan importante elegirse mutuamente para trabajar juntas en tu bienestar. Por eso trabajo desde una perspectiva de aceptación incondicional. No es una orientación terapéutica, es un modo de entender la psicoterapia.
Y la vida.
Si de orientación hablamos, creo que tiene sentido hablarte de mi formación:
Al principio de mi carrera me formé en el Instituto de Psicología Bertrand Russell como Máster Cognitivo-Conductual. Aprendí a ver el mundo, las sociedades y las personas como un mecanismo de reloj: Es fascinante ver los engranajes que subyacen dentro de la caja y entender por qué se mueven nuestras manecillas; el resultado de toda una historia de vida es el aprendizaje que conforma los filtros e interpretaciones de la realidad. Porque la realidad no es una y cognoscible. Sino que cada una tenemos la nuestra.
Aprendí a ayudar a las mis pacientes a atravesar la depresión, la ansiedad (tantos trastornos con nombre y apellidos: TOC, hipocondria -que ahora se llama t. ansiedad por enfermedad-, Trastorno de agorafobia con ataque de pánico…) y a sustituir lo que mantenía su malestar por una formas más adaptativas de estar en el mundo.
Me fascina el “ajuste diádico”, cómo las personas elegimos pareja, cómo esta pareja hace por mantenerse y cómo muchas veces sufre en el proceso. Así que hace unos años me formé en terapia de pareja, y desde entonces muchos de mis pacientes son un equipo de dos personas que quieren cuidase mejor entre sí.
Tener trastorno límite de la personalidad, dependiente, histriónico, obsesivo-compulsivo, es doloroso para la persona que lo tiene y para su entorno. Dentro del máster que cursé en Clínica, un eje central eran los trastornos de la personalidad. Desde entonces he seguido formándome en este campo y ayudando a pacientes y familias.
Tengo el nivel II de EMDR.
EMDR es una terapia con EVIDENCIA CIENTÍFICA demostrada que ayuda a procesar los traumas (heridas psicológicas que no han “cicatrizado” bien) directamente en la memoria que los sostiene. Ayuda a procesar lo que no se procesó sanamente en su momento. Me resulta tramendamente interesante poder usar la capacidad que tiene nuestro cerebro para sanarse de esta manera. Siempre que lo explico digo que me parece que lo estemos «hackeando» porque vamos al «código fuente» del recuerdo que sostiene el malestar actual, la reacción emocional acutal, lo reprocesamos y nuestro presente se vive con más paz. Si quieres conocer más sobre el tema, te dejo un enlace por aquí.
Siempre he pensado que estar en la vanguardia del conocimiento es un valor añadido a una psicóloga, por eso hice un máster en Metodología de las Ciencias del Comportamiento y la Salud, que así suena muy redicho pero que básicamente es un máster en cómo investigar con rigor científico, mucha estadística y mucho análisis de datos. Ahí está a buen recaudo hasta que me líe la manta a la cabeza el día que decida empezar un doctorado. Hoy no es ese día pero lo espero con ganas.
El neurofeedback es una terapia que consiste en enseñarle al cerebro una reacción perceptible según se comporte. Por ejemplo en forma de película: Nos sentamos delante de una pantalla a ver una película, cuando las áreas del cerebro se comunican a las frecuencias que queremos reforzar la imagen de la pantalla crece, la vemos mejor y actúa de refuerzo. Cuando, por ejemplo, nos distraemos y estas áreas empiezan a comunicarse de manera diferente a la que queremos, la pantalla se hace pequeña, la película se ve peor y esto actúa de revulsivo para recuperar la atención.
Este método surgió como tratamiento a la epilepsia pero hoy en día se usa en diferentes trastornos: TDAH, depresión, diferentes trastornos de ansiedad y en trauma.
Desde que he sido mamá y esta experiencia me ha atravesado hasta los cimientos de quién soy, tengo muchísimo interés en el proceso de la mapaternidad, sus implicaciones, sus transformaciones. Desde la búsqueda de embarazo hasta todos los aspectos del postparto.
Estoy segura de que mi siguiente campo de formación reglada irá en este ámbito. Mientras tanto, aprendo de manera autodidacta con cada manual que cae en mis manos y cada profesional que divulga.
En concreto mi mayor foco está en la lactancia: cada mito que he escuchado y me ha golpeado, cada aprendizaje por ensayo-error, cada profesional de quien sí he aprendido, me colocan en este estado en el que a veces nos sentimos tras una experiencia trasformadora de «que quien venga detrás tenga lo que yo no tuve, no sufra lo que yo sufrí».
Veré cómo se materializa pero lo que sí tengo claro es que en el futuro cercano me gustaría saber acompañar con rigor también este proceso para mis pacientes.
Y entre tanto han pasado más de 10 años…
A veces los pacientes me dicen aquello de «ya, pero dime qué hago, qué es lo correcto, dime lo que le dirías a tu amigo» le diría lo mismo. No porque trate a mis amigos como pacientes ni a mis pacientes como amigos, sino porque intento tratar a todas las personas como dueñas de sus vidas y desprenderme del ego que pueda hacer que me comporte como si yo supiera más de tu vida que tú. Intento mantener mi equilibrio y contectar con la creencia de «solo sé que no sé nada».
Yo tengo mi vivencia, tú la tuya. Desde mi perspectiva y la distancia que me separa de tu malestar puedo hacerte preguntas que quizá no te has podido plantear y por mi formación conozco técnicas con evidencia que pueden ayudarte a lograr aprendizajes o transitar emociones difíciles
En este tiempo algunos de mis pacientes han dejado escritas cosas bonitas sobre nuestro trabajo. Aquí te dejo algunas:
¿Hablamos?
Todos enfrentamos desafíos y a veces necesitamos apoyo para superarlos. JUNTOS podemos trabajar para que encuentres el camino hacia una vida más equilibrada y satisfactoria. Tu bienestar emocional es una prioridad y estaré encantada de ayudarte con ello.
